¿Qué hace que un material sea peligroso durante el transporte? Muchos de los materiales que llamamos «materiales peligrosos», hazmat, están regulados porque presentan uno o más peligrosos durante su transporte –pueden explotar, incendiarse, corroer el metal o causar un daño a las personas.
Cuando eres tú quien ofrece servicio de transporte de materiales peligrosos, eres TÚ el responsable de la clasificación correcta de tu carga. En México, el transporte de estos materiales está sujeto a la normativa aplicable y cumplirla comienza por identificar correctamente qué estás transportando y qué peligros presenta.
En México, las sustancias peligrosas se clasifican en nueve clases según el Artículo 7 del Reglamento para el Transporte Terrestre de Materiales y Residuos Peligrosos (RTTMRP), y la NOM-002-SICT enlista los materiales transportados con su clase/división y número UN. ¿Cuáles son las 9 clases de materiales peligrosos? Aquí va cada una, con una breve descripción y ejemplos.
Clase 1. Explosivos

La primera clase comprende explosivos y está conformada por 6 divisiones que comprenden una amplia gama de materiales y artículos, desde armas que presentan un peligro de explosión en masa, hasta fuegos pirotécnicos grandes y pequeños.
La clase 1 comprende materiales como dinamita, detonadores, pólvora, granadas, bengalas y cohetes, entre otros. También hay artículos menos obvios, como ciertos sistemas de bolsas de aire y pretensiones de cinturones de seguridad de los automóviles, dispositivos que utilizan componentes pirotécnicos para activarse rápidamente durante un choque.
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Clase 2. Gases
La clase 2 comprende materiales en estado gaseoso y se divide en tres categorías.

La división 2.2 es para gases no inflamables y no tóxicos, como ciertos gases criogénicos y gases que actúan como asfixiantes u oxidantes.

La división 2.3 comprende gases tóxicos –gases que pueden causar daños graves a la salud por inhalación. Como ejemplo está el dióxido de azufre (), el gas cloro () y el monóxido de carbono ().
Carteles rombo
Impresos a una vista, en material duradero para exteriores, cualquier clase de riesgo y número UN. Fabricados para cumplir con la normatividad vigente.

Clase 3. Líquidos inflamables

La clase 3 comprende líquidos que pueden emitir vapores capaces de inflamarse en determinadas condiciones. Es la clase más transportada en México y abarca materiales como alcoholes, aceites, combustibles, acetona, benceno y destilados de petróleo.
Clase 4. Sólidos inflamables
La clase 4 se divide en tres divisiones, cada una con comportamientos diferentes, aunque todas relacionadas con peligros de inflamabilidad o reactividad de sólidos.

La división 4.1 cubre sólidos que se pueden inflamar con facilidad, así como determinadas sustancias que reaccionan espontáneamente y explosivos sólidos insensibilizados. En esta división se encuentran algunos metales en polvo –como magnesio ()–, cerillos y productos que contienen nitrocelulosa.

La división 4.2 es para sólidos susceptibles a combustión espontánea, que son pirofóricos –materiales que pueden encenderse simplemente por entrar en contacto con el aire, o materiales que reaccionan con oxígeno y generan calor.

La división 4.3 son materiales peligrosos cuando se mojan, capaces de liberar gases tóxicos y/o inflamables al entrar en contacto con agua. Sodio metálico () y zinc en polvo () son algunos ejemplos.
Clase 5. Oxidantes y Peróxidos orgánicos
Esta clase reúne dos grupos de materiales con peligros distintos.

La división 5.1 son materiales oxidantes. Un «oxidante», desde el punto de vista químico, es un material que «aporta oxígeno». ¿Qué peligro tiene eso? El oxígeno es una de las tres cosas que se necesitan para comenzar –y continuar– un incendio. Si además hay un combustible y una fuente de ignición cerca, un material de la división 5.1 puede contribuir para iniciar fuego o hacer crecer uno ya existente. Ciertos fertilizantes basados en nitrato de amonio () son ejemplos.

La división 5.2 es para peróxidos orgánicos, compuestos orgánicos que contienen oxígeno en un tipo de enlace muy específico, conocido como «enlace peróxido» (). Muchos son inestables por naturaleza: presentan riesgo de incendio o explosión en caso de calentamiento, impacto, fricción, luz (sí, como la luz del día), chispas, o cualquier otro estímulo común durante el transporte.
Clase 6. Tóxicos agudos y venenosos
La clase 6 comprende dos grupos de materiales que pueden afectar la salud, aunque por mecanismos diferentes.

La división 6.1 es para materiales tóxicos agudos (excepto por gases tóxicos, que están más arriba en la división 2.3), que pueden causar daños a la salud por ingestión, contacto con la piel o inhalación, de acuerdo a las pruebas de laboratorio correspondientes. Materiales que causan irritación extrema, como gas lacrimógeno, también son 6.1.

La division 6.2 es para materiales infecciosos, materiales que contienen –o se sospecha que contienen– algún patógeno: agentes con capacidad de enfermar a animales o humanos.
Clase 7. Radiactivos

Esta clase comprende materiales radiactivos, valga la redundancia. Abarca materiales desde desechos provenientes de plantas nucleares, hasta equipo médico con radionúclidos, para diagnóstico y tratamiento de cáncer, por ejemplo.
Clase 8. Corrosivos

Los materiales de clase 8 son líquidos o sólidos que pueden causar daños severos a la piel o metales, como acero y aluminio. Ácido sulfúrico (), ácido clorhídrico () e hidróxido de sodio () son ejemplos de esta clase.
Clase 9. Misceláneos

La clase 9 es para «varios» o «misceláneos»: materiales que no entran en ninguna de las otras ocho clases anteriores, pero aún así son reguladas como material peligroso. Hay mucho más que decir sobre estos materiales, así que le dedicaré su propio post próximamente.
¿Quieres enterarte cuando publiquemos el post dedicado exclusivamente a la clase 9?
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¿Por qué importa tanto clasificar bien?
Asignar tu material a la clasificación correcta es un paso crucial temprano en el proceso de transporte, un paso que guiará cada decisión que tomes hasta que la carga llegue al destino: desde cómo nombrarás y describirás el material en el documento de embarque, hasta el envase y embalaje y señalización que necesitas, los modos de transporte, etc. Hacer este paso bien no sólo es importante, es TU responsabilidad bajo la ley si quieres transportar materiales peligrosos.
Y si te equivocas al inicio, el error se arrastra por toda la cadena. Carecer del cartel que corresponde a tu carga se sanciona con 495 UMAS (~58mil pesos al día de escribir este artículo).
Carteles rombo
Impresos a una vista, en material duradero para exteriores, cualquier clase de riesgo y número UN. Fabricados para cumplir con la normatividad vigente.

Si tienes alguna duda sobre cómo clasificar algún material, déjale en los comentarios y la revisamos juntos.




